Desde 2022, el Museo de la Triple Frontera (MUTRIF) funciona como un proyecto itinerante, llevando sus exhibiciones a espacios temporales —plazas, mercados, museos, casas y espacios públicos— en lugar de contar con una sede fija. Esta condición nómade refleja su esencia: intervenir el territorio fronterizo (Argentina-Paraguay-Brasil) desde lo móvil y lo colectivo, desafiando una idea fija de pertenencia.
Cada muestra se adapta a su contexto, trabajando con artistas locales, memorias situadas y prácticas queer, siempre en diálogo con los flujos informales y los cruces que definen la región. El museo no es un edificio, sino un gesto en movimiento: una forma de habitar las fronteras desde la práctica artística y la disidencia.