Volverse Mboyeré

Artista: Camil Victoria
Curaduría: Andrés Gorzycki

Fecha: Agosto de 2026
Lugar: Posadas, Misiones, Argentina.

Espacio: Claudia Karabyn
Apoyo:
Club de Amigxs MUTRIF

Texto de sala:

Lo que el turismo elige mostrar de un territorio habla de sus valores tanto como de quien mira. Promete un placer infinito para cuerpos cansados de trabajar. Un folleto turístico carece de fisuras, solo tiene maravillas y aventuras, dejando al resto afuera. De esta manera busca establecer qué está bien, qué se debe hacer, cómo debe moverse un cuerpo frente a lo que mira. Esa promesa idílica choca siempre con lo material de los espacios físicos, que tienen grietas, roturas, la hilacha que los sostiene a la vista. Camil mira esa hilacha con la fascinación de quien ve estas manchas de color por primera vez, una mirada formada en diálogo con Juan Travnik, su maestro y colega, y fotografía carteles desgarrados por personas anónimas, decolorados por el sol, invadidos por marcas del tiempo que, como en todo cuerpo, son implacables.

El artista del Nouveau Réalisme Jacques Villeglé decía que arrancar un cartel es un grito de libertad. Donde el comercio coloca su producto, la política busca su voto, el gesto del desgarro en el décollage convierte a quien observa la ciudad en alguien atento a sus propios desvíos, a lo decadente, al fracaso de una imagen pública que prometió algo que nunca cumplió. Por otra parte, la artista Hito Steyerl llamó imagen pobre a la que circula gastada, comprimida, degradada, y que sin embargo sigue diciendo algo. Estas fotografías retoman esas afirmaciones y las complejizan.

En la obra “Emociones en Stop,” Camil arma una cascada a partir de fotos distintas ensambladas, disputando la perspectiva unidireccional de la imagen occidental. De esa manera se encuadra en la tradición iniciada por el cubismo, influenciado fuertemente por la construcción de imagen en el arte africano. Esta búsqueda es luego ampliada en los collages de fotografías con múltiples perspectivas de David Hockney, como si un objeto, para ser visto de verdad, necesitara más de un ojo mirándolo a la vez. De esta forma, además de la imagen, lo que se desgarra es la caricatura occidental del individuo aislado y autónomo, para volver a valorar a la subjetividad que surge de lo compartido, la comunidad, lo múltiple y lo vincular.

Aceptar el desgarro es aceptar el propio paso por el tiempo, sin resistir a esa fuerza, buscando la belleza de las arrugas que todo objeto atraviesa. Mientras el turismo ofrece una naturaleza para siempre joven, Camil ofrece una realidad atravesada por el tiempo, y propone soltar la imagen idealizada así como de la prescripción normativa hacia los cuerpos, para moverse liviano y de esa manera poder tocar los pequeños paraísos temporales que se ofrecen a la conciencia despabilada. Enfocarse en la grieta del muro es enfocarse en el espacio donde puede crecer lo que todavía no tiene nombre. Así lo roto deja de necesitar arreglo para volverse digno de otra vida, continuando el susurro pronunciado por aquello que se rompió.

Texto Andrés Gorzycki